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Un granito de arena para combatir el hambre

Posteado a las 21 de Noviembre de 2011 - 13:46 0 comentario
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Decía Gandhi que todo aquello que se come en exceso, se le roba al estómago de los pobres. Y creo que tiene toda la razón. La gran mayoría de las sociedades contemporáneas se caracterizan por su alto grado de consumismo, y este comportamiento no deja fuera la comida.

Ya hemos hablado del problema de obesidad en el mundo que es sin dunda una gran contradicción cuando lo comparamos con la gravedad de la desnutrición y la inanición. Normalmente cuando pensamos en estas problemáticas las vemos lejanas y ajenas cuando en realidad nos atañen a cada uno de nosotros. No se necesita trabajar para Naciones Unidas y sus respectivas agencias para poder favorecer un cambio al respecto.

Que millones se mueren de hambre (literal) es una dolorosa realidad. Que nos quedemos mirando de brazos cruzados, sería una patética respuesta al problema. Como se habrán dado cuenta, insisto en el impacto que como individuos podemos generar en nuestras sociedades. Le apuesto a los pequeños cambios que hacen enormes diferencias… todo empieza con el poder que implica hacernos conscientes y no hacernos de la vista gorda…

Así que aquí les comparto un compilado de acciones que podemos hacer desde este preciso momento en el que están leyendo este blog para combatir el hambre en el mundo.

Consume menos animales (sé que esto ya lo había comentado cuando hablamos de eco-activismo y va en la misma línea). Los animales, sobre todo las vacas de criadero que se tienen en las granjas para después ser hamburguesas, son alimentadas de granos. Granos que le pertenecen a las personas y que no deberían ser consumidos por vacas, que además de todo, comen pasto.

Lo que sobre de comida en tu casa (lo que mi madre llama atinadamente “poquitos”) regálalos, no los tires, nunca.

Investiga los centros o albergues que te queden cerca y al menos una vez al mes llévales comida. Puedes donarla tu o pedirle a algún restaurante del que seas cliente frecuente que lo haga por ti (pero dale seguimiento!).

Organiza coperachas frecuentemente. Leí una idea que me pareció buena: en vez, o además, de pedir botellas para una fiesta, pide que cada invitado lleve una lata de comida o una bolsa de arroz y frijoles. Luego dónalas.

Consulta y hazte parte de organizaciones sin fines de lucro que estén abocadas a combatir el hambre. (hay una muy buena, se llama The Hunger Site y aunque parezca imposible, es gratis donar comida).

Comparte esta consciencia con más gente. Háblalo en tu casa y en círculos sociales, el impacto de la palabra tiene más crédito del que comúnmente le damos.

Lee acerca del tema. No nos conformemos con ver las fotos de niños raquíticos, infórmate y vuélvete activista.

El más fácil: come lo necesario. Esto tiene una cadena larguísima; si comes de más, se necesitan más recursos naturales, se degrada más el suelo, se requieren más vacas, se producen más granos (que no alimentan personas), y si la gente sigue pagando por comer sin control, las compañías siguen sin preocuparse por los que no pueden darse ese “lujo”… comer no es un lujo, es una necesidad. Punto.

Si nos seguimos recargando únicamente en las instituciones y organismos oficiales para que resuelvan problemas como este, nunca vamos a lograr aportarle algo a la humanidad. Probablemente no logremos ver la erradicación del hambre, pero sería aún menos factible si no hacemos nada.

 
  • Perfil

    Talina González
    Soy internacionalista de carrera, tengo una Maestría en Estudios Internacionales y me especialicé en Paz y Resolución de Conflictos. Trabajo con organizaciones de la sociedad civil tanto internacionales como locales en temas como desarrollo sustentable, salud, equidad de género y educación.